¿Cuánto tarda en degradarse el plástico?

tiempo de degradación del plástico

No es ninguna sorpresa, el reinado del “usar y tirar” está en decadencia. Y el rey de esta filosofía, el plástico de un solo uso, también lo está. Aún así, y pese a los esfuerzos por disminuir su uso, sobre todo en objetos prescindibles o fácilmente sustituibles por opciones biodegradables, el plástico sigue entre nosotros. 

Se trata de un material muy versátil y económico, por lo que, inevitablemente, es utilizado para fabricar multitud de objetos que utilizamos diariamente. Envoltorios, bolsas, juguetes, aparatos electrónicos, coches, electrodomésticos… ¿Y cuál es la mayor problemática de esto? Pues que además de ser un material muy consumido y desechado, la degradación del plástico se desarrolla a una velocidad tremendamente lenta. ¿Cuál es el tiempo de degradación del plástico? ¿Existen plásticos biodegradables? ¿Cuáles son las alternativas? Vamos a tratar estas y otras cuestiones en este post, ¡empezamos!

La degradación de los plásticos

El tiempo de descomposición del plástico es costoso y muy gradual. Tiene unas características físicas y químicas que le permiten permanecer intacto durante siglos. Por ejemplo, una bolsa de plástico de supermercado puede llegar a tardar unos 150 años en descomponerse. El número sube considerablemente si hablamos de botellas de plástico comunes, fabricadas en PET (Polietileno Tereftalato), nada menos que unos 1.000 años de degradación

Como ves, el tiempo varía bastante de un tipo de plástico a otro y también depende de la zona del planeta en la que se produzca la descomposición. Lamentablemente, hasta el objeto más pequeño fabricado en plástico como una bolsa provoca grandes daños al planeta al degradarse. La degradación del plástico es un muy potente emisor de gases de efecto invernadero. De hecho, se prevé que para 2050, el plástico genere el 15% de las emisiones de gases invernadero en Europa. 

En el mundo, según Greenpeace, se fabrican unas 380 millones de toneladas de botellas al año y unas 62 millones de toneladas en Europa. 62 millones de toneladas de residuos plásticos al planeta, y un tiempo de descomposición demasiado costoso para la atmósfera. 

Las alternativas al uso del plástico

Entonces, ¿qué podemos hacer para ayudar al planeta? ¿Cómo podemos ahorrarle tantas emisiones a la atmósfera? ¿Existen alternativas realmente útiles al plástico?

Para esto, es clave identificar qué objetos, envases y utensilios hechos de plástico se pueden sustituir por otros fabricados en otros materiales más sostenibles y biodegradables o, directamente, prescindir de ellos.  

Resulta evidente, pero el agua es un recurso gratuito y al que todos tenemos acceso en nuestras casas. Sin embargo, nos servimos de toneladas de plástico cada año para consumirlo. Resulta contradictorio, ¿verdad? Como vale más un ejemplo que mil palabras, vamos a imaginar una familia para acercar un poco más el problema a la vida diaria. 

Pongamos que cada miembro de una familia de cuatro personas consume tres litros de agua al día. Esto supone unos 12 litros de agua, es decir, unas cinco botellas de dos litros cada día. Anualmente, esta familia desecharía 65 kilos de plásticos, que terminan contaminando océanos o la atmósfera. Un coste inasumible a la larga para el planeta. 

Existen alternativas al agua embotellada mucho más cómodas, sostenibles y definitivamente más económicas. Es el caso del agua filtrada. Instalando un filtro de agua en casa tendremos agua con menos niveles de cloro y trihalometanos y así un sabor más puro y agradable al paladar. No solo eso, contar con un filtro de agua en casa nos ahorra dinero y espacio de almacenamiento. Basta con abrir el grifo para obtener toda el agua filtrada que quieras. 

Además, podemos extender el cambio más allá. Para evitar comprar agua embotellada cuando estamos fuera de casa, podemos transportar nuestra propia botella de acero o cristal llena de agua filtrada. Una buena idea puede ser una botella reutilizable personalizada, el mejor complemento para una vida sostenible.

Cambiar este pequeño pero gran hábito es el mejor punto de partida hacia el camino de la sostenibilidad. Un acto tan básico y elemental como es beber agua a lo largo del día puede convertirse en el mejor gesto de gratitud hacia nuestro planeta. 

Plásticos biodegradables: ejemplos

Ahora bien, es posible la fabricación de plásticos respetuosos con el entorno. Es el caso de los plásticos biodegradables, por ejemplo el PBS (succinato de polibutileno), muy utilizado para fabricar envoltorios y distintas clases de packaging.

Los distintos tipos de plásticos biodegradables pueden ser consumidos por microorganismos presentes en el planeta en condiciones concretas de temperatura y humedad. Pueden convertirse en agua, dióxido de carbono o biomasa, evitando así generar residuos contaminantes. 

Estos son los distintos tipos de plásticos biodegradables que existen actualmente:

  • PBS (succinato de polibutileno). Ya lo hemos visto, es muy útil para fabricar botellas, recipientes y packagings diversos.
  • PES (polietersulfona). Especialmente útil en la industria farmacéutica.
  • PBAT (polibutileno de teraftalato adipato). Destaca por su buena flexibilidad y su transparencia.
  • PCL (policaprolactona). Destaca por su resistencia.
  • TPS (almidón termoplástico). Mezcla de poliéster con almidones.

En definitiva, aunque el plástico es muy conveniente para ciertas aplicaciones, lo realmente perjudicial es el uso efímero que le damos, es decir, los productos y envases de un solo uso, como es el caso de las botellas de agua. Como has visto, existen alternativas y es nuestra labor introducirlas cada vez más en nuestros hábitos diarios. ¿Te unes al #MovimientoTuawa?

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